lunes, 8 de febrero de 2010

Viva la diversidad... ¿o no?


¿Qué es mejor? ¿Vivir a rienda suelta y morir sabiendo que experimentaste todo? ¿O vivir una vida tranquila, hacer sólo lo que tus valores te permiten y morir con una 'conciencia tranquila'?

Lo de 'conciencia tranquila' va a depender de la clase de persona que seas. Si para ti es correcto disfrutar del sexo con cualquier persona, en cualquier lugar y al día siguiente dar vuelta la página sin siquiera recordar el nombre de tu amante, allá tú. Si para ti el término 'conciencia' aplica sólo para los ortodoxos aburridos, allá tú.

Por otra parte, si eres más recatado y prefieres saber a quién dejas entrar en contacto con tu cuerpo de manera íntima, allá tú.

Hay de todo tipo de personas. Este mundo permite toda clase de seres humanos. ¿Es eso lo bueno? ¿O será lo malo? La pregunta está formulada...

La ventaja de la diversidad es que puedes descubrir muchas formas de pensar y elegir la que adoptarás como propia. Tienes la posibilidad de conocer mundos completamente distintos al tuyo y forjar tu opinión con respecto a ello. Ahora, la desventaja es que muchas veces te toparás con personas tan distintas a ti, que su personalidad y la tuya chocarán sin remedio. Pero en ese caso lo mejor es recurrir a la tolerancia, y problema solucionado.

Muchos dicen "Los polos opuestos se atraen". Pero no sé hasta qué punto es eso cierto, ya que si los polos son demasiado distintos, no se atraerán jamás. El asunto no es tan simple como la electrónica, donde tenemos un polo positivo y otro negativo. Los humanos somos mucho más complejos, con diferentes matices.

En fin, es un tema del que se puede hablar mucho. Lo importante como dije previamente es la tolerancia. Comprender que no todos somos iguales y aprender a vivir con ello.

domingo, 7 de febrero de 2010

Memorias inservibles


Lo recuerdo como si fuera ayer. Estaba sumido en mi mente mientras observaba unos cuadros de pintura, cuando apareció por primera vez. Algo me dijo que era 'ella', y desde ese momento que lo creo feacientemente. Podrán pensar que estoy loco, y lo estoy. No me interesan los demás, no me importa cómo me vean ni lo que piensen de mí. Desde ese momento que nada importa más que nuestra historia.

Caminamos un rato hasta que llegamos al lugar que nos serviría de refugio momentáneo. Se mostraba distante como siempre. Yo no pensaba en otra cosa más que en ese momento. El mundo dejó de existir para mí durante unas horas, quizás días, meses o incluso años. No importa ya.

Jamás olvidaré cuando la miré a los ojos y tenían un brillo especial. Sentí que era su alma la que se reflejaba a través de esos dos bellos globos cristalinos. Enmudecí por un lapso indeterminado, pero traté que no se extendiera tanto para que pasara inadvertido. Más adelante le hablé del extraño destello de sus ojos, pero obtendría otra respuesta esquiva. Qué más da.


Fueron las horas más cortas de mi vida. No sé si se repetirá. La verdad es que me he resignado. Quizás sea hora de dar vuelta la página de una vez por todas y dejar todo atrás. Nadie saldrá herido, o al menos ella estará bien. Yo jamás me acostumbraré a pasar por alto lo que siento, pero un hombre debe saber cuando dar media vuelta y seguir su camino.


Mis palabras pueden sonar repetitivas. Puedo ser otro más de su lista... Vale decir que no tengo la intención de que ella lea esto. Es difícil que lo haga, pero no imposible. Si sucede, sólo ella sabrá que estoy hablando de nuestra historia. Y dará vuelta la cara hacia otro lado, como tratando de evitar sentirse querida. Cerrará las puertas una vez más. Pero no puede borrar el pasado, ni menos la huella que dejó en mí.


Odio sentirme tan vulnerable. Esto llegará a su fin, muy pronto.

martes, 2 de febrero de 2010


Frases que encontré en la red. Son perfectas para describir este momento:

- Nada ha cambiado..sólo mi actitud y eso cambia todo...

- ¿Cuantos años dura un suspiro de agonía?


Y eso. No hay inspiración esta noche como para actualizar. Pero ya vendrá.

domingo, 31 de enero de 2010

¿Un clavo saca a otro clavo?


Es de conocimiento popular que se diga esto. Muchos lo creen, e incluso lo practican... Pero, ¿es cierto?

También se dice que somos animales de costumbre. Que después de cierto tiempo en una relación, caemos irremediablemente en una "rutina" emocional. Entonces, cuando terminamos una relación ¿de verdad podemos sacar a esta persona de nuestro corazón en un lapso relativamente corto, y darle cabida a una nueva aventura sentimental? ¿Podrá un clavo, sacar a otro, de raíz?

Conozco muchos casos que avalan una respuesta positiva a esta pregunta. De hecho, lo practican como un deporte. Otros en tanto, adquieren un perfil más reservado, aunque lo siguen creyendo factible.
Quizás dependa del grado de compromiso de una determinada relación.

Por ejemplo, si alguien está durante tres años con una persona, al momento de terminar le será más difícil dar vuelta la página, por lo tanto guardará un "luto" de algunos días, meses o años. Eso puede variar. Aunque esto no quiere decir necesariamente que los carpinteros del corazón (he decidido llamarles así) no sientan cosas fuertes por la persona anterior... Es sólo que tienen la capacidad de olvidar TODO lo relativo a dicha persona, demostrando una frialdad impresionante.

Pueden existir muchos casos diferentes y creo que no sería sensato encasillar ninguno.
En lo personal, creo que no está correcto reemplazar un clavo por otro, por la sencilla razón que para mí una relación es una cosa seria, y como tal, me involucro demasiado con la otra persona. Para mí, las personas que practican esto no son más que seres inmaduros, que no saben lo que quieren (por lo tanto vagan en una constante búsqueda de identidad sentimental), se mantienen incapaces de encontrar un rumbo fijo en la vida, con prácticas dignas de un quinceañero.

Cuando descubro que alguien es así, me alejo indefectiblemente.

jueves, 28 de enero de 2010

Música para viajar a lo eterno, y volver...

Misterios sin resolver (?)


Cuando nos aprontamos a recibir una noticia importante, nos preparamos psicológicamente de manera innata. Lo mismo ocurre cuando tenemos que hacer una presentación ya sea en el colegio, universidad, lugar de trabajo, etcétera.

Pero, ¿qué ocurre cuando tenemos que tomar una decisión emocional importante? Por ejemplo, ¿Terminar una relación larga? Al igual que en los ejemplos anteriores, nos preparamos psicológicamente, pero ¿es suficiente?.

Generalmente no logramos llegar a una decisión con facilidad, ya que el corazón se entromete y nos estropea lo que hayamos pensado fríamente. Si tenemos que terminar con nuestra novia/esposa/amante/prima (depende de lo atrevidos que seamos) nos cuesta un mundo hacerlo. Aunque algunas personas profesen que para ellos es algo fácil, y que lo hacen sin darle muchas vueltas. De todas maneras, tiempo después de hacerlo sienten remordimiento, o al menos lo piensan a pesar de que sea tarde.

Ordenemos un poco el asunto. La mente muchas veces nos ayuda a ver todo claramente. Podemos pensar un asunto y al rato tenerlo solucionado. No obstante, cuando llega el momento de dar el paso, el corazón reclama participación. Todo vuelve a empezar. ¿Por qué sucede esto? Entiendo que seamos seres con la capacidad de amar y de sentir diversas emociones, especialmente por el sexo opuesto (o el mismo sexo... depende de su preferencia), pero también podemos tomar decisiones libremente... Sin embargo, estamos presos... presos en un universo de emociones y lógica.

miércoles, 27 de enero de 2010

¿Tripas o corazón?


Volveré al tema de la perseverancia con la que enfrentamos distintos obstáculos. Tenemos prioridades, es algo normal. Ahora la pregunta es, ¿Cómo sabemos si estamos en lo correcto al jerarquizar dichas prioridades? Tal vez sean corazonadas del momento, y luego nos arrepentimos de haber creído que ese hecho en particular era algo importante. Lo mismo ocurre con las personas. A veces creemos que una persona es fundamental en nuestras vidas, pero con el tiempo nos damos cuenta de que no era tan así.

Creo que nunca sabremos en qué momento cierta cosa, animal o persona deja de ser importante para nosotros. Sólo sabemos que en un determinado momento, todo ha cambiado. Ya no sentimos lo mismo que antes. Esto suele ser motivo de ruptura en muchas parejas, que pensando que son el uno para el otro, formalizan la relación algo "apurados" sin pensar en las consecuencias que podría acarrear dicha decisión.

Si bien muchos creen que esos son asuntos del corazón, yo creo que son totalmente controlables. Debo reconocer que en lo personal me he dejado llevar por los sentimientos, pasando a llevar mi lado racional y lógico. Y es que me sucedió algo que nunca había sentido por alguien, y es por eso que no supe cómo reaccionar. Yo me caracterizo por ser una persona con los dos pies bien puestos sobre la tierra. No me dejo llevar por ideas pasajeras, sino que prefiero pensar muy bien antes de tomar una decisión. "Tantear el terreno antes de dar el paso", por decirlo de alguna manera. Pero en este caso fue distinto. Desde que la vi por primera vez que no me la puedo sacar de la cabeza. Y eso que ha pasado un tiempo bastante considerable.

Reconozco - y me arrepiento mil y una vez de ello - que tomé decisiones apresuradas. Me dejé llevar por lo que sentía a flor de piel y eso terminó por asustarla y por dejarme muy confundido, entre tratar de adivinar qué había pasado y sintiendo cosas muy fuertes por primera vez.

Desde ese momento, aprendí muchas cosas. No cabe duda que la experiencia es la mejor maestra. No he vuelto ni volveré jamás a cometer ese error. Lástima que quizás sea demasiado tarde...

Por lo tanto, me adentraré en el misterioso mundo de "¿La razón o el corazón?".